• San Rafaelvolver

    Sábado, 24 de diciembre de 2011

    El adiós a un símbolo del boxeo

    El Boxing Club, gimnasio del profesor Antonio Araujo, cerró sus puertas. Más de 40 años de historia tienen que buscarse otro lugar. Un pionero que lucha pese a la falta de apoyo oficial 

    Ni el banquito. Araujo en el lugar donde siempre estuvo el gimnasio.

    Las viejas fotos de las glorias del boxeo argentino y mendocino ya no adornan más sus paredes, las cuerdas del ring de madera que alguna vez pisaron hasta campeones del mundo y cientos de sanrafaelinos duermen ahora en una caja.

    El Boxing Club Araujo ya no volverá a ser el mismo. El gimnasio de 40 años en la calle Emilio Civit ya no existe. El profesor Antonio Araujo (58) tiene que dejar esa vivienda y se trasladará a una nueva ubicación, pero el gimnasio cuesta armarlo y no será una tarea de un día para otro su puesta en marcha.

    El viejo portón verde y la perra manto negro que recibe a los saltos a los boxeadores están en sus últimas horas en el gimnasio. También el profe tomando mates en una mesita en el patio que abre, dice algo y hace pasar a quienes vienen a entrenar semanalmente el deporte de los puños.

    No importa si lo hacen para competir o para aprender, como tampoco importa si tienen con qué pagar las clases, ya que Antonio Araujo no les cobra a quienes toman el boxeo como un escape de la dura vida diaria de sus marginales barrios.

    Ese club, ese gimnasio, el Boxing Club Araujo, tras más de 40 años en el arte de los puños ya está cerrado. El último de los gimnasios del antiguo boxeo mendocino ya dejó de transpirar pasión y de entregar conocimientos.

    Ese boxeador aficionado que hizo más de 40 peleas, incluso con el Cirujano Ortiz y que entrenó al gran Juan Carlos Puma Giménez (uno de los pocos en el mundo que se retiraron invictos como aficionados y profesionales) ahora cuenta el final cebando ese típico mate dulce que convida a los que suelen compartir un momento.

    Mientras invita a “otro verde”, , Araujo empieza a hablar. Y tiene cosas para decir. El cierre parece ser sólo el primer round, la pelea es larga.
    “Es una profunda tristeza dejar esto, pasaron tantos chicos, profesionales, gente que lo hacía como hobby; lamentablemente en estos días se cierra totalmente, con la esperanza de donde voy a estar viviendo instalar un gimnasio. Todos saben lo que cuesta pero voy a reciclar muchas cosas de acá y empezaremos de nuevo, volver a empezar, como dice Alejandro Lerner”, afirmó.

    El boxeo le dejó amigos, viajes, momentos imborrables, pero el dinero siempre tuvo la cintura de Nicolino Locche. “En lo monetario puedo asegurar que no me dejó nada el boxeo, al contrario, últimamente no he tenido apoyo municipal, me hicieron a un lado lamentablemente, ellos tendrán sus razones”.

    “Siempre –agregó– trabajé con honestidad, lo último fue con las delegaciones de Chile en el poli a estadio lleno, se cumplió todo. Me alegro mucho que apoyen el boxeo, felicito a los otros técnicos, los voy a valorar más el día que ellos verdaderamente hagan pibes nuevos, porque la mayoría se formaron acá, esa es la satisfacción mía; nunca me robé boxeadores, los hice yo, eso me gustaría verlo en ellos, ahí se sabe la verdad y si uno es competente o no”, disparó.

    Son muchos los sanrafaelinos que han pasado por el Boxing Club. A muchos jamás les cobró. “Si veo que necesitan hacer algo que los saque de los malos hábitos no les cobro, hasta hace poco tuve chicos que los ayudo porque sé que el boxeo los saca de las malas juntas”.

    Ahora para Antonio comienza una pelea más, la que lo desafía a armar de nuevo el gimnasio, con el apoyo de Equipo Altos, de su jefe y amigo Carlos Carrasco, a quien se encarga de agradecer.

    La avenida El Libertador y Florida es el nuevo destino de los más de 40 años de experiencia de quien fue el primer entrenador que introdujo el boxeo femenino en Mendoza.